Entre lágrimas, indignación y exigencias de justicia, este domingo fueron sepultados en Huauchinango los restos de Blanca Adriana Vázquez Montiel, de 37 años de edad, la mujer que perdió la vida tras acudir a una supuesta clínica Detox que operaba clandestinamente en la zona de Zavaleta, en la ciudad de Puebla.
Luego de que el pasado viernes por la noche su cadáver fuera entregado a sus familiares con varias horas de retraso por parte de las autoridades de Tlaxcala, el cuerpo de Blanca Adriana fue trasladado inicialmente a una funeraria de la capital poblana para ser embalsamado.
Posteriormente, sus restos fueron llevados al domicilio de su esposo, ubicado en la colonia Bosques de Santa Anita, en la junta auxiliar de La Resurrección, donde familiares y amigos realizaron una breve velación marcada por el dolor y la impotencia.
Fue alrededor de las 7:30 de la mañana del sábado cuando partió el cortejo fúnebre rumbo a Huauchinango, comunidad natal de Blanca Adriana, donde continuaron los servicios funerarios durante el resto del sábado y las primeras horas del domingo.
Finalmente, la mañana de este domingo, familiares y habitantes de la comunidad le dieron el último adiós en el panteón de Huauchinango.
Mientras tanto, la exigencia de justicia continúa creciendo. Los familiares demandan la captura de Diana Alejandra P. R., señalada como la falsa doctora que encabezaba la clínica clandestina; así como de su hijo, Carlos Q. P., y de la auxiliar que presuntamente participaron en los hechos y actualmente permanecen prófugos.
Como parte de las investigaciones ministeriales, autoridades aseguraron el domicilio donde habitaban en Momoxpan, en el municipio de San Pedro Cholula, además del Mini Cooper rojo en el que presuntamente trasladaron el cadáver hasta una barranca en Atlzayanca, Tlaxcala, donde lograron deshacerse del cuerpo.
También permanece asegurada la clínica Detox donde presuntamente realizaban procedimientos médicos irregulares y clandestinos.
De acuerdo con información obtenida por este medio, las autoridades ministeriales ya siguen la pista de los responsables, quienes habrían escapado hacia otra entidad del país para evitar ser detenidos.
El caso de Blanca Adriana ha generado fuerte indignación social y ha puesto nuevamente bajo la lupa la operación de clínicas clandestinas en Puebla, muchas de las cuales presuntamente funcionan sin supervisión, permisos sanitarios ni personal certificado.
Tras este hecho, ciudadanos y diversos sectores han comenzado a exigir revisiones, investigaciones y clausuras contra establecimientos que operen de manera irregular y que representen un riesgo para la vida de las personas.
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