Un nuevo golpe a instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se registró en la ciudad de Puebla, donde un grupo de delincuentes irrumpió en la clínica 21, en la colonia Azcárate, para robar medicamento controlado, tras someter al personal de seguridad.
El atraco ocurrió durante la madrugada de este lunes, alrededor de las 4:00 horas, en la Unidad de Medicina Familiar ubicada sobre la 31 Oriente y 14 Sur.
De acuerdo con el reporte, al menos cuatro sujetos ingresaron al inmueble y sorprendieron al guardia de seguridad privada, a quien sometieron, amarraron de las manos y dejaron tirado en el piso para evitar que pudiera pedir ayuda.
Una vez neutralizado, los delincuentes se dirigieron directamente al área de farmacia, donde sustrajeron medicamento controlado. Hasta el momento, no se ha precisado el tipo de fármacos robados ni la cantidad, ya que se espera la intervención del área jurídica del IMSS para realizar el inventario correspondiente.
Tras varios minutos, el vigilante logró liberarse por sus propios medios y salir a pedir auxilio, dando aviso a los responsables del hospital, lo que permitió activar el protocolo de seguridad y dar parte a las autoridades.
El pasado 9 de marzo, la clínica número 7, ubicada en la unidad habitacional San Bartolo, fue asaltada bajo condiciones similares. Dos días después, el 11 de marzo, la clínica 13, en la colonia Bugambilias, también fue saqueada.
En todos los casos, los delincuentes han actuado de manera organizada: someten al personal de seguridad, roban teléfonos celulares para evitar alertas inmediatas y se enfocan en sustraer medicamento controlado, lo que hace presumir la existencia de una red dedicada a este tipo de ilícitos.
A pesar de la reiteración de estos robos, el IMSS no ha informado públicamente qué tipo de medicamentos han sido sustraídos, el monto de lo robado ni las acciones concretas para reforzar la seguridad en sus instalaciones.
Por tratarse de una institución federal, la investigación también involucra a autoridades federales, además de las instancias estatales por los delitos relacionados.
Mientras tanto, estos robos no solo representan pérdidas económicas, sino que impactan directamente en el abasto de medicamentos para los derechohabientes, quienes de por sí enfrentan carencias en el sistema de salud.
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