Las seis víctimas presentaban heridas producidas por arma de fuego. Peritos en criminalística documentaron lesiones en diversas partes del cuerpo, compatibles con impactos de proyectil.
Uno de los hombres vestía playera sin mangas azul con franjas negras, pants negro con vivos blancos y tenis tipo bota. Otro portaba sudadera negra con gorro, pantalón de mezclilla azul y tenis blancos. Un tercer varón llevaba playera blanca, pants gris y calzado deportivo verde con amarillo. El cuarto hombre vestía playera verde, pantalón tipo cargo gris y tenis blancos.
En el caso de las mujeres, ambas vestían sudaderas negras con gorro. Una de ellas llevaba pants rojo y tenis blancos; la otra, chamarra negra, pants negro y calzado deportivo blanco.
Las autoridades también documentaron múltiples tatuajes como señas particulares, lo que ha sido clave en los procesos de identificación.
Durante la inspección del lugar, especialistas localizaron un total de 27 casquillos percutidos calibre .223 (5.56 mm), munición utilizada comúnmente en rifles de asalto tipo AR-15. Además, fue asegurado un elemento balístico deformado.
El hallazgo de este tipo de evidencia refuerza la hipótesis de una ejecución entre grupos criminales.
Fuentes consultadas indican que una de las principales líneas apunta a un ajuste de cuentas entre grupos criminales. No obstante, las autoridades mantienen abiertas otras hipótesis mientras se robustecen los dictámenes técnicos y se integran entrevistas.
Los cuerpos fueron trasladados al anfiteatro para la necrocirugía de ley. En paralelo, continúan los estudios de balística, genética, lofoscopía y análisis de contexto criminal.
Este hecho generó fuerte impacto en la región mixteca y volvió a encender las alertas por la violencia ligada a grupos criminales que disputan territorio en distintas zonas del estado.
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