La medida llega en un contexto donde la comunidad universitaria ha levantado la voz para exigir entornos libres de violencia. Aunque las cámaras por sí mismas no van a detener el acoso, sí funcionan como un mecanismo de prevención y como una herramienta que puede aportar documentación en posibles casos.
Y es que no hay que olvidar que apenas hace unas semanas, salieron a la luz casos donde dos maestros están siendo investigados tras acumularse al menos seis denuncias formales por presunto acoso sexual, en las que alumnas exhibieron mensajes con contenido sexual explícito y otras conductas inapropiadas.
De acuerdo con nuestras fuentes, la UTIM se pone a trabajar para instalar 37 cámaras, dentro y fuera de sus instalaciones, que se sumarían a las que ya cuenta la universidad. Como parte de las acciones para garantizar la seguridad de la comunidad estudiantil.
Si bien nadie puede ser acusado sin pruebas por un delito, tener evidencia videograbada puede marcar la diferencia entre un "ella dijo, él dijo" y un proceso judicial con elementos sólidos.
Saber que hay cámaras, que alguien está vigilando ¿cambiara la actitud del personal en todos sus niveles?
Pues ojalá que estas 37 nuevas cámaras realmente funcionen para lo que se plantea, bueno, que funcionen. Porque si algo ha quedado claro en los últimos meses es que la comunidad estudiantil ya no está dispuesta a guardar silencio. Esperemos que este aumento en la vigilancia realmente sirva para que ninguna alumna, ningún alumno, vuelva a sentirse desprotegido dentro de la UTIM.
Y que, en todo caso, si algo llegara a pasar, haya pruebas. Muchas pruebas.
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